viernes, 9 de octubre de 2009

En la boca del lobo

En la boca del lobo

Ya estaba anocheciendo por lo que a 30 km de Marsella decidimos hacer un stop en un "P" para comer algo y tirarnos a dormir hasta el otro día, ya que íbamos rumbo a la Unidad Habitación de Le Corbusier. Los llamados "P" son los parking para camioneros y autos que van en la ruta. En realidad son lugares para dormir dentro de la camioneta, pero gente como nosotros, al ser muchos, preferimos tirar carpas descaradamente para poder dormir más cómodos. Eso, en efecto, sería ilegal, pero hasta ahora nunca nos ha pasado nada, más de que nos despierten con un: "get out". Llegamos a eso de las 8 de la noche, desplegamos toda nuestra cotidiana escenografía: cocina, sillas, mesa y garrafa, etc.  Esa noche nos dispusimos a cocinar un tuco de CARNE para comer al otro día con fideos y "Costillas de cerdo con puré de zapallo" para esa noche. mmmm!!! Al sentarnos a esperar que se haga la comida, empezamos a ver caras raras  a nuestros alrededores, pero como estaba lleno de camiones no dio ni para preocuparnos. Seguimos tranquilamente conversando, ya casi con el tuco pronto y el puré a medio hacer , y de repente vislumbramos la luz de una camioneta que a lo lejos parecía que nos alumbraba; "Sí, viene directo para acá"; con mucha velocidad se dirigió directo hacia nosotros e inmediatamente se bajaron dos policías (una mujer y un hombre), uno de cada puerta, y comenzaron a hablar sin parar en francés con bastante nerviosismo. Marisa sacó una vez mas a relucir su pasaje por el liceo francés. Los demás observábamos con atención y sin entender mucho sacábamos nuestras propias conclusiones: " Nos habrán venido a decir que acá no se puede dormir", "Que no se puede cocinar", "nos van a llevar en cana"; en eso, entre gestos y señas, uno de los milicos hace como si sacara una pistola y nos apuntara; ahí nos fue cayendo la ficha: "nos advertían de algún peligro". Marisa los saluda y les agradece y ellos se van. Ahí nos explica que nos vinieron a decir que en el lugar que estábamos había muchos robos violentos, que no nos convenía quedarnos ahí; que comiéramos si queríamos pero que de todas maneras era peligroso. En otras palabras: estábamos regalados! En cuestión de unos pocos segundos ya teníamos tuco, puré, garrafa y todo el despliegue armado dentro de la camioneta. "Estamos todos?". Motor en marcha y hasta Silverston! (Chiste interno que quiere decir "Hasta luego!!!"). Ese día nos costó bastante encontrar alojamiento. Estuvimos dando vueltas y vueltas y no encontrábamos nada. Tampoco nos poníamos de acuerdo en que hacer ni a donde nos convenía ir. El cansancio sacó a flote malos humores. Fue una noche difícil. Recién conseguimos a la 1 de la mañana un "Hotel Formula 1" que nos resguardó de los peligros. Pero seguro hubo algo en donde coincidimos todos: no más "P" por ahora...

No hay comentarios:

Publicar un comentario