miércoles, 24 de junio de 2009

Manhattan: una isla... paradisíaca?

Nuevamente a preparar las maletas que un nuevo destino nos espera. Despues de estar 5 días en Nueva York puedo decirles sin titubear que el saldo fué positivo... claro que al decir esto podrán deducir que hubo algunas cosas no tan buenas, pero de las que seguramente pasaré miles a lo largo de este viaje. Pero no voy a restarle crédito a la ciudad por eso, ya que Manhattan me pareció preciosa. Podré no compartir el modo de vida que llevan los yanquis, pero no puedo dejar de reconocer que la gente aqui es super agradable. Todos siempre dispuestos a ayudarte. Parecen estar entrenados para recibir turistas y la verdad que hacen que uno salga por las calles sin nungún tipo de problema ni miedo a perderse. Apenas comenzamos a mirar un mapa, siempre hay una persona que te dice: " Can´t help you?". He visitado lugares hermosísimos; otros no tanto, pero todos con un encanto especial que me han sorprendido. Los dos primeros días fuimos a visitar Museos, el MOMA y el Guggeihgem; el tercer día fué muy disfrutable también pues hicimos las cosas típicas que la isla ofrece para ir a ver: El World Trace Center (en construcción, por supuesto), el Battery Park (un parque lindísimo), la estatua de la libertad, el puente de Brooklyn y rematamos con los barrios Chinatown, Little Italy y Soho. Fue una jornada dura para las piernas. Tengo dos anécdotas de estos paseos. Ese día todavía no teníamos bien definido el recorrido, así que fuimos por donde nos llevó el viento. Cuando decidimos ir a la estatua de la libertad, lo hicimos en un ferry, gratarola off corse, que nos llevó cerca; íba en él sentada tranquilamente cuando un señor se dirige a mi: "De donde es, señorita?", era un mexicano que me escuchó hablar y en seguida se dió cuenta que era turista; "Yo soy de Mexico, pero vivo aqui hace años con mi hijo", (a lo siguiente agrégenle el tono de mexicano para ambientar mejor el suceso), "esta ciudad es muy bonita, señorita", y se colgó a hablarme todo el viaje de como era Nueva York y lo que había recorrido desde que llegó a vivir a Manhattan. Al final del viaje el tipo ya nos tenía armado todo un itinerario para el resto del día... qué tull? Tuvimos guía free.
Voy con la segunda, aviso que puede herir la sensibilidad de algunos espectadores, sobre todo si son argentinos... cuando llegamos al Chinatown, que es un barrio en donde parece que estuvieras en China; no solo no hay casi occidentales sino que hasta cambian los olores, las imágenes, todo. Con la experiencia reconfortante que habia tenido horas antes del señor mexicano que fué tan amable, mi mente quedó mas expectante de poder encontrar y conocer mas personas de esa manera. En medio de las tienditas chinas y de los perfumes imitaciones me pareció escuchar un acento muy familiar. Sí, no podías ser otra cosa que uruguaya o argentina. Le toco el hombro: "Disculpe, de dónde es?"; "Argentina", me dice. Le sonreí inmediatamente pero con menos velocidad de lo que lo hubiese hecho si hubiera sido de mi país; "Ahh... yo soy uruguaya", y sonrío nuevamente. "Ahh..", atinó a decirme mientras seguía probándose un Rolex trucho, "este me queda bien", le dice al vendedor, "me lo llevo". Yo, esperando alguna otra reacción, que dicho sea de paso nunca llegó, me quedé atrás como petrificada por tal indiferencia. Después de todo siempre hay que tomar el aprendizaje de las cosas: los acontecimientos surgen espontaneamente, no hay que buscarlos.

sábado, 20 de junio de 2009

La llegada a la gran city


La llegada a la gran city
Con los minutos contados salimos de Philadelfia temprano para llegar a Nueva York a devolver el auto alquilado a tiempo. Por suerte todo salió como lo planeamos y por nada mas que 10 minutos llegamos en tiempo y forma; a partir de este acontecimiento, el de entregar el auto en el "rentacar", recién pude ponerme a disfrutar el haber llegado a Nueva York. Salimos a buscar el subte que nos llevaba al Hostel reservado que queda cerca del Central Park. Para ello toda una travesía pues hay muchísima gente en las estaciones de trenes y los carteles son bastante confusos. En Chicago se nos hacía mucho mas fácil para decifrar las cosas. Mas allá de eso, mi primera impresión de Nueva York fue muy buena. Preguntando, preguntando se llega a Roma, así que logramos saber cual era el tren para tomarnos. Cuando subimos nos dimos cuenta de que lo que no sabíamos aun era como bajarnos ni qué combinación hacer. Aplicamos nuevamente la regla que nunca falla: preguntar a lo indio; "this", y le mostramos el papelito con la dirección anotada a una pasajera. Increíblemente en seguida nos comprendió y nos dijo algo así como que ella tenía que hacer el mismo recorrido... coincidencia! Los hechos siempre te llevan a que estés ahí en ese momento para que ciertas cosas sucedan; al decir esto me acordé de la película "El curioso caso de Benjamin Button", si la vieron entenderán al instante de lo que hablo; la vida te conduce a una serie de hechos para que se obtenga determinado resultado. Así que la perseguimos cuan los enanos con Blancanieves; a excepción de que ni soy enana, ni éramos siete, pero vale igual la comparación. Logramos dar con la combinación correcta. En el segundo tren que nos tomamos otra vez volví a sentir lo mismo que en la llegada a Chicago: buena energía; tres morenos que se subieron a cantar jazz contribuyeron con esa sensación; hacían la música solo con sus voces, muy disfrutable. Existen dos dichos que se aplican a esta situación pero contradictorios: "Las apariencias engañan", es uno de ellos y "La intuición nunca falla", el otro. En este caso me quedo con el segundo: Tengo la intuición de que ésta ciudad me va a encantar...

jueves, 18 de junio de 2009

Merece un capítulo aparte...

Ir a la "Falling Water" (Casa de la cascada), fué una de las experiencia más enérgicas que tuve hasta ahora en el viaje... y eso que este viaje se presta todo el tiempo para este tipo de experiencias. Pero no quiero embarullarlos con la arquitectura, Wright y bla bla bla...
Dejemosla que ella misma se exprese... se sube el telón.



Incertidumbre...

Incertidumbre. Empiezo a tomar conciencia de que una de las experiencias que vivís a diario en el viaje es el ir poniéndote a prueba en cada decisión que tomes; de ello dependerá lo que viene. Los imprevistos también ayudan a que aparezcan los tan famosos "puntos de incertidumbre".
Teníamos que salir de Chicago hacia la "Fallingwater" (Casa de La Cascada, en Pittsburgh). Ya para alquilar el auto tuvimos complicaciones y en un momento hasta se nos pasó por la cabeza tomarnos un tren, porque no encontrábamos auto para alquilar. Por suerte se solucionó y pudimos obtener el tan ansiado Cobalt.
Nos dirigíamos rumbo hacia nuestro destino cuando llegó uno de los puntos de los que les hablo: después de manejar seis horas seguidas se hizo la noche y llegamos a un trancadero enorme en la ruta. Estuvimos una hora aprox. para avanzar 3 km y encima nos desviamos y nos perdimos; " Es por acá", " no, por allá", esas eran las discusiones; "Pero entonces por donde agarro?". Finalmente la decisión no fue la mas acertada: "Pero por acá ya pasamos!". Ibamos por la misma ruta pero en la dirección contraria. Frenazo y momento de reflexión. Entre el cansancio y el susto, a nuestros cerebritos se les dificultaba pensar, pero la incertidumbre empezó a transformarse en lucidez. Como ya había oscurecido decidimos dormir en un parador en la ruta hasta que se descongestione el tránsito mientras llega la luz del día. No quedaba otra. Pero reflexionando sobre la situación llegué a la conclusión de que todo este esfuerzo se dio por algo; fue para conocer "LA" Obra. Si hubiese sido todo fácil perdería el encanto. Se dio el contexto perfecto. Lo bueno se hace esperar...

martes, 16 de junio de 2009

Una ciudad con "blues"



Es difícil saber por donde empezar a hablar de Chicago... Tiene tantos encantos que no es fácil describirla; pero haré el intento por transmitir lo que se siente estar aquí. Ya el hecho de quedarnos mas de tres días en un lugar también hace que en parte te lo apropies. Cuando llegamos, en el tren que nos trasladó desde el aeropuerto hasta el hostal, ya percibí una atmósfera positiva; cruzaba miradas con la gente y sonrisas, sobre todo con un niño moreno que se sentó a mi lado; pobrecito! intentaba decirme algo de su reloj y a lo único que pude atinar a hacer fue sonreír y decir: "A clock". Debe de haber pensado que soy retardada. Pero lo cierto es que la gente es muy cálida. He visto lugares hermosísimos como El Millenium Park con todas sus esculturas y edificos, el Oak Park el famoso barrio donde están las casas de la pradera de Wright y donde nació Hemingway, el Loop que vendría a ser como es para nosotros la ciudad vieja y la calle Michigan que a su alrededor tiene unos cuantos edificios importantes; en uno de estos edificios altísimos (El Hunkok) decidimos hacer uso de nuestra nacionalidad y tomar como ejemplo a la mayoría de los uruguayos: sacamos el carnet de prensa trucho y nos dispusimos a subir al observatorio. Por suerte nuestra delincuencia dio sus frutos y nos ahorramos 15 dólares para subir los 94 pisos del edificio. Eso sí, a todos nos sacaron fotos y fotocopias del carné, así que si llega alguna carta documento a casa les pido a mis abogadas de confianza que me den una mano. El domingo a la mañana fuimos hasta la Casa Robie, de Wright e hice la recorrida; solo entramos dos del grupo y los demás nos esperaron afuera. El tour obviamente era en inglés y nosotras desde que entramos no hicimos mas que sacar fotos a los interiores; me quedé impresionada como Wright cuidaba hasta los mas mínimos detalles. En un momento, mi compañera y yo, intuimos que la gente nos miraba raro pero con inocencia no entendimos que pasaba. Cuando el tour concluyó, la encargada se acerca y me dice: " No pictures". Yo, roja como una tomate, remato con mi frase célebre:  "Sorry, I don´t stand", y me voy con mi memoria de 1 Giga llena de fotos. Pasada esta experiencia llegué a la siguiente conclusión: el no saber inglés a veces tiene sus ventajas.
Luego visitamos el Instituto de Tecnología de Illinois (I.I.T) de Mies Van der Rohe y una de las obras mas interesantes que he visto hasta ahora: El Mc Cormick Center, de Koolhaas; A la tarde fuimos a Oak Park y viví un encuentro inesperado; cuando me encontraba mirando libros  en el kiosko de la casa-estudio de Wright, de repente escuché que alguien dice: "Parecido a Torres García"; me doy vuelta y casi sin pensarlo, pregunto: “Son uruguayos!!??”; “Sí”, me dice. Unos uruguayos que viven en San Francisco y estaban de visita en Chicago. Los dibujos de Wright tienen algo de contructivistas y a su señora le hizo acordar a Torres García. Nos quedamos conversando un rato. Es tan reconfortante cuando te encontras con gente de nuestro país! Ese tipo de coincidencias son las que al pasar el tiempo quedan en la memoria. Sobre todo si alguien las plasma en algún diario de viaje...

14 horas de intensidad

De las Vegas no hay mucho para decir porque todo lo que diga puede ser poco. 14 horas intensas y llenas de información.
Mejor que las fotos y videos hablen por si solos. Los que vieron "Volver al futuro II" pueden entenderme mejor: Me
sentí como Marty Mc Fly cuando llega al año 2015.


sábado, 13 de junio de 2009

14 horas en Las Vegas!!!

Una chance

Una chance

Despedimos a Los Angeles después de tres días. Pero le voy a dar un mérito: gracias a una de sus playas, "Venice Beach", estuve por primera vez en el Pacífico; el hecho de meter los pies es simbólico pero tiene cierta carga emotiva. La ciudad en general me pareció un poco gris, tanto en su clima como en la cantidad de automóviles que circulan (por eso lo de ciudad-ruedas). Las distancias son muy largas y eso hace imposible que circules caminando y genera esa superpoblación de autos y autopistas. Lo mas curioso es que tiene lugares preciosos para recorrer, espacios públicos hermosos, pero están en su mayoría, desiertos. Lo que se ve en muchas  películas, en donde en una persecución justo el protagonista llega a un embotellamiento, no es mentira, es algo de todos los días. Autos y mas autos, unos atrás de otros. Me vino a la mente una escena de "La guerra de los mundos" cuando Tom Cruise intenta escapar los extraterrestres y se encuentra con una imagen similar.
Les voy a contar una experiencia que tuve en un Mc´Donalds de Los Angeles que me dejó un poco indignada. Fuimos a almorzar y me concentré bastante para realizar mi pedido y hacerme entender, más cuando llevas la mochila encima de una madre que sabe 8 idiomas: "Fish,eeee...not onion, eeeeeee... not pepinos...eeeee..... chesse....."; escucho risas desde el mostrador; “De que se ríen?”, pensé. Me detengo un segundo y mirando a los muchachos que me estaban atendiendo me doy cuenta que tienen aspecto de mexicanos. "Speak spanish?", les digo; se miran ente ellos y se ríen. “Sí”, me dice. Pero qué necesidad de complicarme!, pensé y les hice mi pedido: "Filet de pescado con queso, sin cebolla y sin pepinos".  Algunos se olvidan de sus raíces.
Pero para rematar este capítulo de los "Norteamexicanos" les voy a dejar una de las mejores frases inglés-latino que hasta ahora oí pronunciar por uno de mis compañeros (Darío) en un intento de pedir un café: " One coffe con un poquitito the milk".

jueves, 11 de junio de 2009

La cuidad sobre ruedas

Una ciudad sobre ruedas
Nuestra primera noche en Los Angeles fue un tanto traumática ya que llegamos a eso de la una de la mañana y por la hora tuvimos que caer en un motel. Un lugar muy feo, desprolijo, y creanme que no exagero. Ya de entrada nos atendió un hombre medio indio, que no hablaba casi nada, ni de inglés, ni de español. Un compañero lo bautizó "indio milk", ya que tenia muy mala onda el señor. Entramos y ya nos dio un poco de asco, el piso sucio y las colchas manchadas; pero el pico de horror se produjo cuando una de nosotras decidió ir a bañarse, ya que dormimos las cuatro mujeres juntas en un cuarto;"Aaaaaaaaaaa!!!!", se oyó desde el baño, "una cucaracha!!!! No pasaron ni dos segundos mas que nuevamente: "AAAAaaa!!! Son dos!".Tuve que concentrarme bastante para poder dormir esa noche ya que los que me conocen saben de mi gran fobia, pero como la mente lo puede todo y el cansancio mas aun, dormí como un bebé. Todo es parte de la aventura. Al otro día ya cambiamos de aire y nos fuimos a un hostal en Santa Mónica (Idem Barrio Carrasco). Visitamos un par de obras, entre ellas la famosa casa Schindler y fuimos a cholulear por el "Paseo de la fama". Que les puedo decir de esta cuidad? Mas del 50% del suelo son autopistas así que saquen sus propias conclusiones. En lo que a mi respecta encontré mi estrella preferida lo cual me hizo sentirme un poco niña. Pero todavía tengo un día mas, así que vamos a darle una oportunidad. Ya verán si da para escribir algo interesante. Pero si no es así, hasta el próximo destino:  Las vegas!!!!

miércoles, 10 de junio de 2009

Coincidencias

COINCIDENCIAS Un compañero de la generación nos tiró el pique de que había un Parque entre L.A y San Francisco: árboles, montañas y paisajes naturales en el Parque Yosemite. Decidimos visitarlo de paso. Allí nos dirigíamos cuando sin querer nos desviamos y terminamos en un parador; "Pará ya", se oyó una voz, "Tengo que ir al baño". Cualquier excusa es buena para poder estirar las piernas y tomar aire cuando viajas durante varias horas todos apretujados cual lata de sardinas. El piloto y co-piloto aprovecharon para pedir a los nativos la ubicación de nuestro paradero en un mapa. "Y?... Donde estamos?", pregunto. "Acá, mirá", y me señala el mapa, "en Manteca". “Qué coincidencia! Así se llama mi perra”. “Manteca”, punto clave para retomar el rumbo hacia el "Yosemite".

sábado, 6 de junio de 2009

californicashion... Welcome to the San francisco

Californicashion...Welcome to San Francisco!
Eramos tres los que viajamos en este tramo ya que el resto de la generación que hacía nuestra ruta llegaba en unas horas desde Tokyo. Para salir del aeropuerto de San Francisco debíamos tomarnos un tren. En seguida comenzamos a sentir el primer mundo ya que tuvimos que aprender a usar una maquinita para sacar el boleto; me paro frente a ella cual si fuese una experta pero con mi inglés básico rápidamente me di por vencida; comenzamos a mirar a la gente como hacía hasta que dimos con los boletos. Llegamos al centro de San Francisco que quedaba cerca del Hostal que teníamos reserva. Todo iba bien hasta que un ¡Crack! en mi valija no me permite seguir: "No te puedo creer!!!! Se me rompieron las ruedas de la maleta!”. Miramos el mapa para ver cuanto tramo nos quedaba para llegar al hostal; eran unas 8 cuadras. “Sigamos”, les digo con confianza. Y cargo los 16 kilos con mis dos brazos. No termino de decir esto que levanto la mirada y quedo atónita. Ya había leído que San Francisco estaba sobre un terreno con grandes desniveles, pero nunca pensé que tanto. Nunca hubiera podido llegar sola. Por suerte Andrés y Álvaro (los dos compañeros con los que llegué) tuvieron compasión de mi y me la cargaron hasta el hostal en el que nos hospedamos. A las dos horas llegaron los demás que recorreremos juntos todo USA. El equipo está completo.

“La vida siempre me pareció más importante que la arquitectura.” Oscar Niemeyer

A pocas horas de haber despedido a mis seres queridos, voy en mi primer vuelo pensando en todo lo que se avecina. Tanto esfuerzo en la venta de rifas, asambleas y años de estudio que finalmente me encuentro aquí, comenzando el ansiado viaje. El tan esperando momento llegó y se que por mas que intente, no llego a comprender la real dimensión de esta experiencia. Pronta para lo que viene, me acomodo en el asiento del avión. Elijo una película en la pantallita de 10 pulgadas que me ofrecen en el respaldo del asiento de adelante. La ansiedad va disminuyendo y comienzo a sentirme tranquila hasta quedar dormida. Despierto en Dallas para hacer la escala a San Francisco. Experimento una sensación de bienestar difícil de describir. Voy preparando todos mis sentidos para recepcionar hasta los mas mínimos detalles. El Show está por comenzar...