Una ciudad sobre ruedas
Nuestra primera noche en Los Angeles fue un tanto traumática ya que llegamos a eso de la una de la mañana y por la hora tuvimos que caer en un motel. Un lugar muy feo, desprolijo, y creanme que no exagero. Ya de entrada nos atendió un hombre medio indio, que no hablaba casi nada, ni de inglés, ni de español. Un compañero lo bautizó "indio milk", ya que tenia muy mala onda el señor. Entramos y ya nos dio un poco de asco, el piso sucio y las colchas manchadas; pero el pico de horror se produjo cuando una de nosotras decidió ir a bañarse, ya que dormimos las cuatro mujeres juntas en un cuarto;"Aaaaaaaaaaa!!!!", se oyó desde el baño, "una cucaracha!!!! No pasaron ni dos segundos mas que nuevamente: "AAAAaaa!!! Son dos!".Tuve que concentrarme bastante para poder dormir esa noche ya que los que me conocen saben de mi gran fobia, pero como la mente lo puede todo y el cansancio mas aun, dormí como un bebé. Todo es parte de la aventura. Al otro día ya cambiamos de aire y nos fuimos a un hostal en Santa Mónica (Idem Barrio Carrasco). Visitamos un par de obras, entre ellas la famosa casa Schindler y fuimos a cholulear por el "Paseo de la fama". Que les puedo decir de esta cuidad? Mas del 50% del suelo son autopistas así que saquen sus propias conclusiones. En lo que a mi respecta encontré mi estrella preferida lo cual me hizo sentirme un poco niña. Pero todavía tengo un día mas, así que vamos a darle una oportunidad. Ya verán si da para escribir algo interesante. Pero si no es así, hasta el próximo destino: Las vegas!!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario