Nuevamente a preparar las maletas que un nuevo destino nos espera. Despues de estar 5 días en Nueva York puedo decirles sin titubear que el saldo fué positivo... claro que al decir esto podrán deducir que hubo algunas cosas no tan buenas, pero de las que seguramente pasaré miles a lo largo de este viaje. Pero no voy a restarle crédito a la ciudad por eso, ya que Manhattan me pareció preciosa. Podré no compartir el modo de vida que llevan los yanquis, pero no puedo dejar de reconocer que la gente aqui es super agradable. Todos siempre dispuestos a ayudarte. Parecen estar entrenados para recibir turistas y la verdad que hacen que uno salga por las calles sin nungún tipo de problema ni miedo a perderse. Apenas comenzamos a mirar un mapa, siempre hay una persona que te dice: " Can´t help you?". He visitado lugares hermosísimos; otros no tanto, pero todos con un encanto especial que me han sorprendido. Los dos primeros días fuimos a visitar Museos, el MOMA y el Guggeihgem; el tercer día fué muy disfrutable también pues hicimos las cosas típicas que la isla ofrece para ir a ver: El World Trace Center (en construcción, por supuesto), el Battery Park (un parque lindísimo), la estatua de la libertad, el puente de Brooklyn y rematamos con los barrios Chinatown, Little Italy y Soho. Fue una jornada dura para las piernas. Tengo dos anécdotas de estos paseos. Ese día todavía no teníamos bien definido el recorrido, así que fuimos por donde nos llevó el viento. Cuando decidimos ir a la estatua de la libertad, lo hicimos en un ferry, gratarola off corse, que nos llevó cerca; íba en él sentada tranquilamente cuando un señor se dirige a mi: "De donde es, señorita?", era un mexicano que me escuchó hablar y en seguida se dió cuenta que era turista; "Yo soy de Mexico, pero vivo aqui hace años con mi hijo", (a lo siguiente agrégenle el tono de mexicano para ambientar mejor el suceso), "esta ciudad es muy bonita, señorita", y se colgó a hablarme todo el viaje de como era Nueva York y lo que había recorrido desde que llegó a vivir a Manhattan. Al final del viaje el tipo ya nos tenía armado todo un itinerario para el resto del día... qué tull? Tuvimos guía free.
Voy con la segunda, aviso que puede herir la sensibilidad de algunos espectadores, sobre todo si son argentinos... cuando llegamos al Chinatown, que es un barrio en donde parece que estuvieras en China; no solo no hay casi occidentales sino que hasta cambian los olores, las imágenes, todo. Con la experiencia reconfortante que habia tenido horas antes del señor mexicano que fué tan amable, mi mente quedó mas expectante de poder encontrar y conocer mas personas de esa manera. En medio de las tienditas chinas y de los perfumes imitaciones me pareció escuchar un acento muy familiar. Sí, no podías ser otra cosa que uruguaya o argentina. Le toco el hombro: "Disculpe, de dónde es?"; "Argentina", me dice. Le sonreí inmediatamente pero con menos velocidad de lo que lo hubiese hecho si hubiera sido de mi país; "Ahh... yo soy uruguaya", y sonrío nuevamente. "Ahh..", atinó a decirme mientras seguía probándose un Rolex trucho, "este me queda bien", le dice al vendedor, "me lo llevo". Yo, esperando alguna otra reacción, que dicho sea de paso nunca llegó, me quedé atrás como petrificada por tal indiferencia. Después de todo siempre hay que tomar el aprendizaje de las cosas: los acontecimientos surgen espontaneamente, no hay que buscarlos.
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