lunes, 27 de julio de 2009

2500 km en 10 días


El último día en París entró en escena la protagonista de este diario: La Camioneta. Los días de ahí en mas se hicieron cortos en tiempo pero largos en contenido, ya que teniendo vehículo propio el itinerario se hace mas acelerado y con mucho para conocer en pocos días. También entró en acción el querido amigo "camping" pues hay que empezar a ajustar el presupuesto y tratar de abaratar lo mas posible los costos de alojamiento. Esto supone armar y desarmar en el día a día, así que ya estamos a punto de hacernos expertos en el tema. Comenzaron también, como no podía ser de otra manera, las diferencias entre los integrantes: "Yo quiero ir ahí"...."A mi ahí no me interesa, pero vamos..."...." Para mi ahi no vale la pena ir"... "me bajás un cachito la música que está muy fuerte"; y cosas del estilo pero como diría el otro hijo de mi madre, o sea, mi hermano: "problemas tenemos todos!". Pero mas allá de todo el grupo bien, la vamos llevando con bastante armonía, a excepción de los momentos de incomodidad extrema, en los cuales la irritabilidad sale a flote y salta alguna que otra agresividad; en esos momentos lo mejor es contar hasta tres y tomar un poco de aire, como dice mi querido Dalai.
El salpicón de ciudades de estos primeros diez días de camioneta fue bastante amplio, en la mayor parte visitando Reino Unido; de Lille a Calais, de Calais a Dover, de Dover a Standsted, de Standsted a Londres, de Londres a Cambridge, de Cambridge a Leicester, de Leicester a York, de York a Gateshead, de Gateshead a New Castle, de New Castle a Edimburgo, de Edimburgo a Glasgow y hoy, al décimo día, rumbo a Manchester, para seguir por Liverpool y Bath... Uyyy!! Al escribirlo tomo conciencia del motivo de mi cansancio... Dentro de toda esta travesía quiero destacar un momento especial para mi, ya sea por ser un momento de tranquilidad dentro de la locura del viaje, o ya sea por ser un momento de disfrute en un lugar mágico: degustar un delicioso "orange tea" en " The Willows Tea Room" , del arquitecto Mackintosh en Glasgow. Fue como revivir una típica costumbre escosesa en un lugar realizado por el principal exponente de su arquitectura: Charles René Mackintosh. Así que preparen sus oídos y sus narices; los dejo en doble compañía: por un lado, del silencio de ese lugar; y por otro, del olorcito a naranja que desprende de mi taza.

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