En Tierra de Cleopatra
Si pensaba que Turquía era otro mundo, Egipto entonces lo tendré que definir como "otra galaxia". Realmente aqui sí pesa mucho las diferencias de cultura. No hay quien no te observe por la calle; las miradas de los egipcios hacia los turistas me resultaron hasta intimidantes; la mujeres son más anuladas que el Turquía; no ves a casi ninguna sin pañuelo en la cabeza y haciendo casi 40 grados de calor están de manga larga y polleras hasta los pies. El primer día salí a pasear de musculosa y ya a la noche decidí camuflarme con un buzo, pantalón y tapandome la cabeza con un pañuelo Los hombres están aun mas para el negocio. En comparación con el turco, que es pesado pero amigable, el egipcio no trata de venderte mas caro sino que me da la impresión que trata de engañarte. He estado aqui dos días, y les puedo asegurar que he vivido muchos momentos de tensión que hasta ahora no había experimentado. Me da un poco de pena ya que hay gente muy buena onda que cuando pasamos nos grita: "Welcome to the El cairo!", pero en lo que a mi respecta, lo malo aquí va pesando mas. La ida a las pirámides que es una maravilla y aun más haciéndolo en camello, no lo pudimos disfrutar al máximo con todo lo que se genera alrededor. Me llevo la sensación de que al egipcio muy poco le importa la experiencia que tenga el turista, no lo cuidan, y tratan de currarle en todo. Les diría que las propinas son casi que obligatorias así que al precio que te dicen en un principio seguro le vas a tener que sumar algunos euros mas, ya que sino se las arreglan para hacerte sentir incomodo. El tránsito es imposible, era una travesía para poder cruzar las avenidas porque igual te pasan por arriba, no respetan ninguna señal y te lo dice una uruguaya que está mas que acostumbrada al tránsito caótico; tocan bocina todo el tiempo y el peatón no tiene ningún tipo de preferencia.
Una de los paseos mas hermosos y significativos que hicimos fue el caminar sobre los bordes del Río Nilo; el reflexionar lo importante que ha sido este río como sustento para esta civilización lo hizo aun mas interesante. Dimos en el clavo que los viernes para ellos sería como un domingo en Uruguay, por lo que vimos mucha gente paseando en familia y muchos negocios y puestos abiertos hasta tarde.Una anécdota de este paseo: Andrea llevaba puesta una musculosa y una pollera larga hasta las rodillas; a todos les llamaba la atención, pero aun mas a unos niños que se reían de ella y le gritaban “Bitch”; luego la persiguieron y le tocaron su parte trasera. Es increíble el gran trecho que existe entre una cultura y otra. Me es muy difícil comprender esto, pero así fue. Sin intención de juzgar a nadie, creo que se han quedado bastante en el tiempo en relación a otras culturas, sobre todo en lo que tiene que ver con la independencia y liberación de la mujer. Lógicamente ninguno de estos niños son culpables de esta situación, y tal vez yo lo vea así desde mi óptica occidental, pero indudablemente fue una de las cosas que mas me chocó.
Tampoco caben dudas que fue todo una experiencia nueva el haber hecho el esfuerzo de ir a El Cairo, pero es una de las ciudades que no pensaría en volver ya que me dejó con un gusto amargo. Es número uno en el ranking de lo raro y exótico. Una experiencia única hasta ahora aunque espero que irrepetible.
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