Caso Cerrado
Para irnos de Egipto contratamos un taxi que nos trasladara al aeropuerto ya que con las maletas se nos complicaba bastante. El árabe conductor llegó a las siete de la mañana a buscarnos al Hostal. Todo pronto para partir. En el camino iba pensando y reflexionando acerca de estos dos días en el Cairo; al final de cuentas no había sido tan malo; tal vez había prejuzgado demasiado a los egipcios. En ese momento estaba cuando noto al conductor un tanto inquieto con el tránsito. Baja la ventana y grita algo en árabe al auto de al lado, pero se entendía que no era algo muy feliz. Vuelve a cerrar la ventana y comenta: "the woman in the kitchen". Levanto la vista y observo que en el otro auto conducía una mujer. Comenzó a hacer bromas y explicaciones, un poco en inglés, un poco en árabe, sobre lo mal que manejaban las mujeres y que no entendía como eran mas mujeres que hombres los que conducían en su país, y reiteró unas cinco o seis veces mas: "The woman in the kitchen". Por suerte el viaje duró solo unos 30 minutos porque mis colores ya subían a un tono violáceo; mi contención estaba a punto de la ebullición. "What terminal?", preguntó al llegar al aeropuerto. "I don´t know", dijimos, y se volvió a enfadar recriminandonos que tendríamos que haber averiguado antes, que él no podía perder tiempo; en eso vemos a lo lejos un cartel: "Cyprus Airlines in the terminal 1"; "Terminal One", le dice Andrea. El hombre se calmó un poco y nos llevó. Cuando bajamos decidimos juntar entre los tres la plata en Pounds egipcios que nos quedaba para dárselo de propina. Eran 30 en total. Al entregárselo el hombre pasó del odio al amor en un instante: "Tanks you, tank you", y sonrisas amistosas. Las actitudes de este hombre me ayudaron a cerrar mi concepción de los egipcios: Machistas, impertinentes, interesados y materialistas.
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